Cualquiera pensaría que un violador se replantearía dos veces el meterle la polla a su propia hija si esta le dice muy seriamente “me duele mucho, no me folles más“. Pero el hombre del vídeo es un oficinista japonés que llega siempre agobiado del trabajo y que necesita meter la polla en algún agujero. La hija es muy sumisa, como todas las japonesas, y al principio deja que su padre tome la decisión, pero luego como le duele intenta que se detenga. No le sale bien y termina atravesada sin parar por la polla de su padre y convencida para que disfrute del incesto con él, algo que como es un poco puta termina haciendo.

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Padres e Hijas

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